Pepsi desafía a Coca-Cola en el Super Bowl… ¡con su oso polar convertido en protagonista!
En un movimiento inesperado y cargado de humor, Pepsi ha hecho protagonizar a uno de los símbolos más icónicos de Coca-Cola en su nuevo anuncio para el Super Bowl 60. El resultado es una pieza publicitaria que no solo sorprende, sino que reaviva una de las rivalidades más clásicas del marketing global.
El spot que todos comentarán
El anuncio, titulado “The Choice” (La elección), se estrenará el próximo 8 de febrero durante la final del Super Bowl, el evento con la audiencia televisiva más alta del año.
En él, un oso polar —históricamente asociado a Coca-Cola desde los años 90— se enfrenta a una cata a ciegas entre Pepsi Zero Sugar y Coca-Cola Zero Sugar. Contra todo pronóstico, el oso elige Pepsi, iniciando así un relato creativo lleno de humor y metáforas.
De crisis existencial a autodescubrimiento
Tras descubrir que ha escogido Pepsi, el oso vive una especie de crisis personal que le lleva incluso a acudir a terapia en pantalla. A continuación, emprende un viaje que mezcla entretenimiento, nostalgia y referencias culturales —incluyendo una escena que rememora un momento viral reciente en un concierto— hasta encontrar un nuevo compañero que también prefiere Pepsi.
La campaña se apoya en la emblemática canción “I Want to Break Free” de Queen, reforzando el mensaje de libertad y autenticidad que la marca quiere transmitir a su audiencia.
Creatividad con sello de cineasta
Para darle vida a este anuncio, Pepsi contó con el talento del director ganador del Oscar Taika Waititi, conocido por su estilo único y creativo. Waititi no solo dirigió el spot, sino que también aparece en él, aportando su sentido del humor característico.
¿Qué busca Pepsi con esta campaña?
Según los responsables de marketing de Pepsi, la idea detrás de “The Choice” no es solo sorprender, sino también hacer reflexionar sobre las preferencias reales del consumidor cuando se eliminan los prejuicios de marca —una referencia moderna al histórico Pepsi Challenge.
Este enfoque busca poner el sabor y la experiencia en el centro de la conversación, y lo hace precisamente donde se encuentran millones de espectadores: en el propio Super Bowl.